Una hora, o 60 minutos, es el bloque de un examen de práctica, de una clase en línea, de un asado al horno o de la primera fermentación de muchas masas de pan a temperatura ambiente.
Con tiempos largos es fácil olvidarse del reloj, así que conviene preparar la alarma: elige el tono, sube el volumen y, si usas el teléfono, déjalo enchufado con la pantalla encendida. El título de la pestaña te muestra lo que falta mientras haces otras cosas en el navegador.
Si necesitas más, el temporizador de 2 horas; si menos, el de 30 minutos.