Cuarenta y cinco minutos es la duración de muchas clases, de una sesión de yoga o de entrenamiento y de un bloque de trabajo profundo: lo bastante largo para avanzar de verdad sin llegar a agotarte.
En el aula, proyecta la página en pantalla completa para que todos vean el tiempo de un examen o una actividad. En casa, sirve para un pollo en piezas al horno o un guiso que no necesita vigilancia constante.
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