Media hora es el tiempo de muchos bizcochos y tartas en el horno, de unas papas o patatas asadas en trozos y de un arroz que reposa tapado. Conviene revisar unos minutos antes, porque cada horno calienta distinto.
Fuera de la cocina, treinta minutos es un entrenamiento corto, una sesión de lectura diaria o el límite de tiempo de pantalla que muchas familias acuerdan. Para tareas difíciles, media hora sin interrupciones rinde más que una hora con el teléfono al lado.
Para clases o sesiones más largas, prueba el temporizador de 45 minutos.